Pugnas internas por el poder político en Sudán

Por Oscar Bravo Fong *

La Habana, (Prensa Latina) Sudán vive una tensa situación política marcada por continuas protestas tras la dimisión en abril último del presidente, Omar Hassán Al-Bashir, para demandar que los militares cedan el poder a una autoridad civil.

 

La inestabilidad en ese país del noreste africano pudiera aumentar aún más de agravarse el conflicto interno en la occidental región de Darfur, donde la violencia generalizada desde 2003 dejó saldo de 300 mil muertos y unos dos millones de desplazados.

Aunque las manifestaciones populares, que datan de diciembre último, tuvieron su génesis en pedidos para reducir el costo de la vida, con posterioridad las mismas derivaron en exigencias de corte político.

Evidentes actualmente son las contradicciones entre el gobernante Consejo Militar de Transición (CMT), liderado por generales y altos oficiales del Ejército, y las denominadas Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FLC), coalición de partidos y organizaciones de la sociedad civil.

Ante esos desacuerdos sobre la transferencia de poder y otras cuestiones, fuerzas opositoras convocaron recientemente a sus seguidores a realizar nuevas protestas, con mítines nocturnos incluso, para condenar una masacre de manifestantes, cometida por militares el pasado 3 de junio.

De acuerdo con representantes de las FLC, la arremetida en esa fecha de las Fuerzas de Apoyo Rápido contra inconformes que acampaban frente a la capitalina sede del Ejército causó 108 muertes y más de 500 heridos, sin embargo el CMT fijó en 61 la cifra de occisos.

Tal matanza de civiles fue condenada por organizaciones como Naciones Unidas, la Unión Africana (UA) y la Unión Europea, las cuales exigieron el cese de la violencia contra manifestantes en Jartum y responsabilizaron al Consejo por esos hechos.

La propia UA suspendió a Sudán de esa organización hasta tanto se respeten los derechos constitucionales en ese territorio y cese la represión militar contra civiles.

Al calor de la agravada situación, representantes de las FLC, que exigieron una comisión independiente investigue las muertes, consideraron, por otro lado, que ‘el ambiente aún es inadecuado para retomar las pláticas entre opositores y el Consejo Militar’.

Las Fuerzas para la Libertad y el Cambio alegaron también que los líderes de las bases inconformes están en peligro y las autoridades todavía encarcelan a decenas de activistas.

Para reanudar el diálogo con el Consejo Militar de Transición pusieron como condición, entre otras demandas, que ese órgano reconozca su responsabilidad por el sangriento desalojo ocurrido durante la acampada de este junio.

Instan, además, a que libere a los reos políticos y reabra en este país los servicios de Internet, los cuales fueron interrumpidos tras la mencionada represión desatada en Jartum contra ciudadanos opuestos al actual orden sociopolítico.

Al llegar a ese punto, analistas consideran que, pese a la reciente mediación entre las partes en discordia del primer ministro etíope, Abiy Ahmed Ali, y la propia UA, el diálogo entre el CMT y organizaciones opositoras se encuentra estancado.

Sin embargo, en reuniones previas, antes de la interrupción de las pláticas, ambos lados acordaron extender a tres años el período de transición y la conformación de un parlamento nacional, dominado en dos tercios por miembros de las FLC.

Aún queda pendiente la integración de un proyectado Consejo Soberano, en medio de desavenencias ya que los opositores insisten en que deben tener el liderazgo de ese órgano, con una membresía de ocho del total de 15 integrantes, a lo cual se opone el Consejo Militar.

Este órgano se encargaría de regir los destinos del país del Cuerno Africano hasta tanto se celebren las próximas elecciones presidenciales.

Paralelo a la crítica situación política del inestable país, con numerosos desafíos económicos y sociales por delante, se desarrollan por los órganos de justicia procesos judiciales contra exfuncionarios gubernamentales implicados en presuntos casos de corrupción.

Tal es el caso, por ejemplo, del propio exgobernante sudanés Al-Bashir, quien se encuentra recluido en un centro penitenciario y deberá concurrir a la justicia, tras ser acusado por la fiscalía del desfalco de millones de dólares.

Así las cosas, Sudán, en medio de incertidumbres sobre su futuro político, tiene puesta sobre sí la vista de potencias extranjeras, que, en río revuelto y al calor del agudizado conflicto, laboran por sentar bases y pescar sus enormes riquezas.

Ese territorio, con salida al mar Rojo, posee además de petróleo, cuantiosos recursos como cromo, cobre, hierro, plata y oro.

Con enormes fronteras con siete países y atravesado por el río Nilo, el territorio sudanés tiene una privilegiada situación geoestratégica ya que con salida al mar Rojo, figura como punto de enlace entre el área mediterránea y el Cuerno de África, señalan expertos.

arb/obf

*Periodista de la Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.

 

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=285762&SEO=pugnas-internas-por-el-poder-politico-en-sudan

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