India en elecciones generales

Por Alfredo Boada Mola *

Nueva Delhi, (Prensa Latina) Más de 900 millones de electores emiten sus sufragios a lo largo de cinco semanas en un millón de centros de votación durante las actuales elecciones generales en la India, que definirán los próximos cinco años del país.

 

Los comicios para elegir a los miembros del nuevo Parlamento nacional (Lok Sabha) se llevan a cabo en siete fases desde el pasado 11 de abril hasta el venidero 19 de mayo, seguidos por un recuento de votos cuatro días después de la última fecha. La presente decimosexta Legislatura de la India finalizará el 3 de junio.

Alrededor de 15 millones de electores que acudirán a las urnas son jóvenes de 18 y 19 años de edad, quienes ejercerán su voto por primera vez.

El panorama electoral en la segunda nación más poblada de la Tierra se anticipó como muy complejo desde el año pasado, tras las elecciones regionales a las asambleas en varios estados, que mostraron el resurgir del viejo partido Congreso Nacional Indio, ahora dirigido por Rahul Gandhi, nieto de la extinta primera ministra Indira Gandhi.

También esos comicios regionales mostraron un retroceso del gubernamental partido nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJP), del primer ministro Narendra Modi.

El BJP tuvo una derrota electoral en los estados indios de Chhattisgarh, Madhya Pradesh y Rajastán, además de un pobre papel en Telangana y Mizoram.

Los resultados de esas elecciones a las asambleas en esas cinco importantes regiones llevaron nuevas esperanzas a la oposición en el último tramo del ciclo, especialmente al Congreso Nacional Indio, en un avance de las presentes elecciones generales que se disputan en el populoso país surasiático.

El proceso político que culminará el 23 de mayo, cuando se sepa el resultado final del concurso electoral, mantiene en vilo a los votantes en torno a si habrán otros cinco años en el poder para el BJP o si la mayor apuesta opositora, el Congreso Nacional Indio, que gobernó durante décadas esta enorme nación tras la independencia del colonialismo británico, regresa a lo más alto de la palestra.

El actual primer ministro Narendra Modi llegó al poder en 2014 prometiendo mejorar la economía de la India. Pero ahora el enorme país surasiático, pese a que clasificó en 2018 como la sexta economía del globo por el desempeño de su Producto Interno Bruto, enfrenta el aumento del desempleo, el más alto en los últimos 45 años, y una influyente crisis agraria.

Este último elemento es uno de los mayores factores a tener en cuenta en una nación con un alto por ciento de pobladores viviendo de la agricultura. De acuerdo con reportes de prensa, miles de campesinos cometieron actos de suicidio en los últimos cinco años como consecuencia de endeudamientos.

Los problemas del sector agrícola en la India llevaron a miles de agricultores a manifestarse varias veces para exigir un grupo de demandas como el alivio de la deuda y precios más remunerativos para sus productos, así como una exención de préstamos en la esfera.

Una marcha liderada por el Comité de Coordinación de All India Kisan Sangharsh, que reúne a más de 200 organizaciones de agricultores y trabajadores agrícolas, pidió que el actual Legislativo debatiera los problemas del campo.

La falta de crecimiento del sector industrial fue una de las principales razones de desempleo en los trabajadores semi y no calificados, mientras el sector informal continuó absorbiendo la afluencia de población rural a las ciudades en busca de trabajo.

Alrededor de 18.3 millones de indios estaban desempleados en 2017 y se prevé que la cifra aumente a 18.9 millones este año, según la Organización Internacional del Trabajo.

Entre tanto, al menos tres millones y medio de empleos se perdieron entre los comerciantes y el sector de micro, pequeñas y medianas empresas durante los últimos cuatro años y medio, dijo la Organización de Fabricantes de Toda India.

Además la implementación de medidas, como la desmonetización y el impuesto sobre bienes y servicios, que muchos calificaron como antipopulares, perjudicaron a las pequeñas empresas, incidiendo desfavorablemente también en los niveles de desempleo.

Últimamente Modi convirtió la seguridad nacional en una plataforma para apuntalar las intenciones del voto popular, sobre todo aprovechando el aumento de las tensiones con el vecino Pakistán, a consecuencia del ataque terrorista suicida en el distrito de Pulwama, en el norteño estado indio de Jammu y Cachemira el pasado 14 de febrero.

El Día de San Valentín, un total de 44 soldados de las fuerzas de seguridad de la India perdieron la vida en el atentado con bombas contra un ómnibus de un convoy militar que marchaba en retirada de esa intranquila región, situada en el borde del Himalaya. En los últimos años, el sentimiento nacionalista impulsado por el BJP instiga un lenguaje de violencia dirigido contra los musulmanes, que constituyen el 14 por ciento de la población de la India.

Pero en general, el panorama electoral avizora mucho más que una contienda directa entre el también llamado Partido Popular Indio y el Partido del Congreso, las dos principales fuerzas políticas en el país.

Para muchos expertos, el regreso de la política de coalición compromete al gubernamental partido de ‘Azafrán’ en una misión más difícil durante estas elecciones, en vista del cambio en el horizonte actual de la India.

Unos 35 partidos tienen representación en el Parlamento, pero para entender la compleja política de la India hay que tener en cuenta la existencia de muchas organizaciones nacionales, regionales; algunas están registrados y otras no.

También existen varias asociaciones, entre ellas la Alianza Democrática Nacional (NDA, por sus siglas en inglés) una coalición de los partidos de centro a derecha en la India que lidera el gubernamental BJP; y la Alianza Progresista Unida (UPA) que es un pacto de organizaciones políticas de centro-izquierda, liderada por el Partido del Congreso.

Conocedores del tema como la doctora Sonya Gupta, de la Universidad Jamia Millia Islamia en Delhi, aseveró a Prensa Latina que la crisis agrícola es fundamental en el voto rural, además de factores como la política de desmonetización aplicada por el gobierno, que afectó el sector rural y a los pequeños comerciantes, y la gente reaccionó además contra la campaña anti-musulmana y el intento de polarizar a las masas en líneas religiosas.

Para el Partido Comunista de la India (marxista) en lugar de abordar los problemas de la gente, las políticas del BJP profundizaron la miseria en las capas sociales más bajas. Los ataques contra los musulmanes y los dalits, y la atmósfera de odio y violencia para fomentar la división entre las personas, tampoco lograron el éxito que esperaban.

arb/abm/cvl

*Corresponsal de Prensa Latina en India.

 

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