El presidente bufo Guaidós, las Fake News y el fracaso de Washington

 

 

 

“ Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa”
Karl Marx, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte

Una vez que la cuestión de Corea del Norte y de Siria como puntos calientes del planeta bajaron relativamente de tono en su confrontación con el imperialismo norteamericano, este arremetió su embestida feroz contra Venezuela con el objetivo central de destituir al gobierno constitucional de Nicolás Maduro, reimponer la Cuarta República Neoliberal de la derecha y apropiarse de los recursos naturales y energéticos del país, para luego continuar esta estrategia destructiva contra Cuba y Nicaragua, por lo pronto, para fortalecer su confrontación con las dos potencias en ascenso: Rusia y China.

En este contexto geopolítico mundial, el máximo representante del régimen imperialista estadounidense, Donald Trump, en múltiples ocasiones ha dicho-amenazando que “ todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo la militar “.

Debido a los últimos acontecimientos, es posible aseverar que esas múltiples “opciones” imperialistas rotundamente han fracasado y sólo queda en la mesa la invasión militar de Venezuela al estilo de República Dominicana (24 de abril de 1965), la invasión militar de Granada (25 de octubre de 1983) o de Panamá (20 de diciembre de 1989) que se hizo bajo el cobijo de lo que llamaron “la causa justa”.

En los últimos intentos por desestabilizar al país, desconocer al presidente Nicolás Maduro y pugnar por el reconocimiento del presidente bufo Guaidós, Estados Unidos promovió la sesión del ministerio de colonias que es la OEA, el 10 de enero de 2019; reunió al llamado Grupo de Lima también conocido como el Cártel del Lima, el 25 de febrero de 2019 presidido por el vicepresidente norteamericano, Mike Pence; organizó un acto de provocación revestido de “concierto musical” para supuestamente entregar “ayuda humanitaria”, el sábado 23 de febrero de 2019, caracterizado por las provocaciones y amenazas de invadir el territorio venezolano, y por la violencia incentivada desde Colombia con la anuencia y apoyo de la policía colombiana evidentemente con el visto bueno del presidente de ese país.

Nuevamente, a solicitud de Estados Unidos, se reunió por segunda ocasión el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, constituido por 15 miembros permanentes y no permanentes, el martes 26 de febrero de 2019, para tratar “la situación de Venezuela” en la que, si bien participan varios países en reunión abierta, sin embargo, la derrota norteamericana fue contundente en virtud de que la toma de decisiones sólo aplica a sus miembros permanentes que son China , Rusia, Francia , Reino Unido y Estados Unidos; y los no permanentes: Alemania Bélgica , Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Indonesia Kuwait Perú Polonia República Dominicana Sudáfrica . Aunque alguna de las partes lograra alcanzar los 9 votos necesarios para adoptar una resolución, basta con el veto de cualquiera de los permanentes para que dicha resolución quede sin efecto legal y diplomático. En esta ocasión se presentaron dos proyectos de resolución antagónicos: el intervencionista de Estados Unidos y el de Rusia sustentado en la premisa de que deben ser los propios venezolanos los que solucionen la crisis en su país por medio de un proceso político pacífico basado en el Mecanismo de Montevideo, que apuesta por el diálogo y la negociación y que ha sido activado con la intermediación de Uruguay, México y la Comunidad del Caribe (CARICOM). Ninguna de estas resoluciones fue adoptada debido al veto que poseen sus promotores. De cualquier forma, la nota mala se la llevó Estados Unidos quien fue quien solicitó la reunión.

Conjugados, estos hechos ocurrieron en medio de chantajes, movimientos de barcos y de tropas militares del Comando Sur desde algunas islas del Caribe, como Puerto Rico, como fue denunciado por Cuba; sanciones contra personas del gobierno y todo tipo de mediadas mediáticas de presuntas movilizaciones multitudinarias de apoyo al bufón y a la oposición atrincherada en la Asamblea Nacional en desacato a través de las cadenas televisiva norteamericanas como CNN.

Ese mismo día en que se llevó a cabo al Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, también se celebró la 30ª Reunión de Jefes de Gobierno del CARICOM en San Cristóbal y Nieves en una de cuyas resoluciones se solidarizó con el gobierno bolivariano, pugnó por el diálogo y condenó cualquier intervención militar.

Dentro de este cúmulo de medidas Washington construyó un presidente bufo “encargado de la presidencia de Venezuela” que encarna la farsa de la historia contemporánea tanto de ese país como de América Latina. Un personaje panglossiano que “despacha” desde Bogotá; sin gabinete; que nombra sus “embajadores” en algunos países comparsa de Estados Unidos y que no es capaz ni de ordenarle a un policía de calle que arreste a un ladronzuelo o al trabajador del servicio de limpia para que recoja la basura. Como marioneta, sólo se reconoce asimismo como “presidente” mientras lo consiente y manipula el magnate de la Casa Blanca quien es verdaderamente el dueño del circo, mientras que el bufón se entretiene con el juego de los payasos (¡y perdón por los payasos!) que son los disminuidos presidentillos de Colombia y de Chile, además de los otros que también son miembros del Cártel de Lima. Ambos estuvieron en la frontera, en Cúcuta, junto al decrépito Almagro y el presidente de ultraderecha Iván Duque todos dirigiendo las guaribas y a los guarimberos (muchos de ellos auténticos paramilitares uribistas) contra el pueblo venezolano y su fuerza armada con el “fin” de introducir la famosa “ayuda humanitaria” que no es otra cosa que el Caballito de Troya de la intervención imperialista para apropiarse del país y de sus recursos naturales comenzando con el petróleo, cuya empresa CITGO, filial de PDVSA, que opera en Estados Unidos ya ha sido confiscada por el régimen norteamericano por un valor en activos y cuentas en el exterior de 30 mil millones de dólares. El objetivo es asfixiar al “régimen autoritario venezolano” – diría Mike Pence – para provocar una crisis social que pudiera derivar en una auténtica guerra civil, que sería justamente el caldo de cultivo para la intervención ya sea directa de las tropas imperialistas de Estados Unidos o bien, de Colombia o en una suerte de acción combinada. Entre otras cosas esto llevó a la ruptura de relaciones políticas y diplomáticas de Venezuela con este país debido a las constantes agresiones en su contra según declaró el presidente constitucional Nicolás Maduro.

Violando la disposición del Tribunal Supremo de Justicia que prohibió al diputado suplente, autoproclamado presidente (bufo) salir del país en virtud de estar siendo investigado por la justicia por varios crímenes, entre ellos el de traición a la patria, en aras de acatar las órdenes norteamericanas de apoyar las guarimbas intervencionistas, cruzó ilegalmente la frontera y llegó a Colombia donde permanece, convirtiéndose en presidente bufo “en el exilio”. Esto fue un error, también bufo, que tal vez se explique debido a que el personaje panglossiano creyó fehacientemente que la embestida imperialista iba a fructificar al intervenir con la “ayuda humanitaria” en Venezuela. Cuestión que fue completamente frustrada por el pueblo y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Evidentemente que este es otro acto de provocación (secundado por los presidentes de la ultraderecha pro-yanqui) para continuar mediáticamente sosteniendo su estatus de “presidente (bufo) encargado” en el exterior, ante la frustración y furia de la ultraderecha venezolana y de sus jefes norteamericanos de no haber hasta ahora cumplido con sus objetivos estratégicos. Este trasnochado personaje que encarna la falsedad y la crisis de todo un régimen global capitalista-imperialista ya anunció una próxima visita a su “homologo” presidente de ultraderecha del Brasil, el sr. Bolsonaro, seguramente para continuar con sus acciones desestabilizadoras contra la revolución venezolana y su gobierno legal y legítimo bolivariano.

Pero a pesar de toda esta brutal embestida del régimen imperialista norteamericano a través de un bombardeo sistemático, permanente y sin fronteras de fake news mediante los medios corporativos de comunicación y las redes sociales, no ha provocado otra cosa que radicalizar y concientizar más y más a las masas populares de Venezuela — incluso a muchos sectores antichavistas de la oposición que están en contra de cualquier intervención — y fortalecer todavía más la Unidad Cívico-Militar de las fuerzas bolivarianas del país.

* Adrián Sotelo Valencia es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la DCPyS-UNAM.

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=253150

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